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Cómo cocinar y vivir sin gluten

La vida de una persona con celiaquía se modifica totalmente cuando se le diagnostica la enfermedad. Si bien puede desarrollar una vida totalmente normal, lo cierto es que se deben adecuar tanto los hábitos alimenticios como las rutinas diarias. ¿Cómo vivir sin gluten y ser feliz en el intento? Sigue leyendo 😉

Antes de tener un diagnóstico, una persona no entra realmente en cuenta de cuán involucrado está el gluten en su vida. Esta proteína, naturalmente, está presente en gran cantidad de alimentos y bebidas.

También, se halla en otros productos de primera necesidad, como el champú; aunque esto no le genere ningún tipo de reacción, algo que verás más adelante en el artículo.

A medida que el celíaco comienza a interiorizarse sobre qué es lo que puede consumir, se hará un experto en analizar etiquetas. Si bien las legislaciones de cada país establecen qué tipo de información debe ir en cada una de ellas, la gran mayoría aclara qué es realmente un producto libre de gluten o “gluten free“.

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Cocinar sin gluten: un desafío diario

En un principio, puede resultar realmente difícil acostumbrarse a cocinar una dieta sin gluten. Hasta que uno no se enfrente a un diagnóstico certero, no suele prestar demasiada atención a la composición  y origen de los alimentos que consume. Pero cuando llega la hora de enfrentarse a la realidad de la celiaquía o cualquier otra condición que exija un régimen de alimentación especial  hay que ser muy consciente de lo que se consume.

Pero además de estar atento a la composición de los alimentos, se debe prestar especial atención a cómo se preparan esos alimentos. Por ello, al celíaco se le presentan una serie de condicionamientos diarios, que, igualmente, pueden ser fácilmente sorteados. Conoce de cuáles se trata.

 

Evitar la contaminación cruzada es fundamental para vivir sin gluten

Se denomina contaminación cruzada a la mezcla que puede ocurrir entre alimentos con y sin gluten. Concretamente, en una dieta sin gluten, consiste en compartir utensilios o recipientes en donde hubo otro alimento que poseía gluten.

Todos deben saber qué alimentos puede comer un paciente con celiaquía, pero también cuáles no puede mezclar.  En este punto es donde más coinciden las personas que viven con la enfermedad ¿Cómo se contrarresta? Informándose y prestando especial atención a la hora de cocinar.

Por ejemplo, si debes cocinar para ti que eres celíaco, y luego para tus hijos, no mezcles aceites de fritura o no compartas la misma tabla de cortar. Lo mejor siempre será cocinar ambas comidas totalmente separadas, para evitar todo tipo de inconvenientes. Recuerda siempre que la celiaquía no es una simple intolerancia: si consumes gluten, tu intestino lo pasará realmente mal.

En general, lo mejor sería que en casa de un celíaco no se cocine con trigo jamás. Pero claro, eso dependerá de las circunstancias personales de cada cual.

Enfermedad celiaca-gluten

Dificultad para seguir una dieta sin gluten

Cambiar de un día para el otro un hábito tan cotidiano no es una tarea fácil, pero no imposible. Por lo tanto, se deberá atravesar, indefectiblemente, un proceso de aprendizaje y adaptación para alimentarse de manera correcta.  En ese sentido, como paciente celíaco, deberás prestar atención a los siguientes factores:

  • La disponibilidad y la posibilidad de poder conseguir alimentos en las tiendas y supermercados: si bien la enfermedad se hace día a día más visible, todavía siguen existiendo algunos condicionantes para poder proveerse de productos aptos. Por ejemplo, en los pueblos más pequeños, esta dificultad se hará más manifiesta.
  • Costos de los alimentos sin gluten: comparativamente, los productos para una dieta sin gluten son más costosos que los de una dieta con. Si bien muchos países brindan una ayuda especial para los pacientes (dándoles canastas de alimentos, por ejemplo), lo cierto es que tener enfermedad celíaca significará un aumento en los costos diarios de comida.
  • Identificar los productos aptos leyendo las etiquetas: nada será más indispensable que saber qué alimentos puedes consumir. Para ellos deberás aprender ciertos códigos para identificar qué aditivos son derivados del gluten. Por suerte para ti, puedes consultarlos aquí.
  • Concientización e información para la familia y el entorno: quienes te rodean y comparten contigo diariamente, deberán informarse, para ayudar y acompañar al paciente celíaco.

 La necesidad de que la sociedad sepa cómo vivir sin gluten

Cuanto más se conozca sobre la celiaquía, más preparada está una sociedad para enfrentar los desafíos que ello supone. A nivel general, los pacientes manifiestan que el común de la gente desconoce de qué se trata, por lo que restaurantes, confiterías y hasta hoteles, no están preparados para atender a sus demandas de salud.

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Mayor injerencia y ayudas estatales

El paciente celiaco siente que, ante otras enfermedades, la celiaquía pierde terreno. Si bien los centros de salud u hospitales pueden tratar sintomatologías varias, todavía falta que se conozcan muchos factores que hacen a la enfermedad. En ese sentido, es responsabilidad de los países asegurar a las personas con enfermedad celíaca un control y seguimiento adecuados a la gravedad que conlleva el trastorno.

Alimentos aptos para vivir sin gluten

Cuando se comience con el proceso de desintoxicación, se procederá al cese de la ingesta de gluten. Ello significará dos cosas: suspender el consumo de cualquier tipo de cereal o alimento a base de trigo, centeno, cebada, avena  (en algunos casos), y también de aquellos alimentos que puedan contener trazas.

Autor: Grinvalds

Para esto, conviene hacer una diferenciación de tres tipos de alimentos: los aptos, los que pueden contener gluten,  y los no aptos.

Aptos: son todos aquellos productos que no contienen nada de

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gluten, aunque podrían tenerlo. Entre esos alimentos se pueden nombrar todos los tipos de carnes, huevos, la leche y algunos de sus derivados, cereales sin gluten (como al arroz), grasas, azúcares, miel, bebidas gaseosas y frutos secos.

 

Productos no aptos: son todos aquellos productos que contienen gluten, ya sea en su estado natural, como unas galletas a base de trigo, o porque se lo hayan incorporado durante el proceso de preparación, como alguna salsa. También se incluyen en este grupo aquellos alimentos que hayan estado en contacto con trazas de la proteína de gluten. Todo esto, debe estar aclarado en las etiquetas.

Productos genéricos: es todo aquel producto que en su estado natural no contiene gluten, pero por diversas circunstancias de preparación podría tenerlo. Por ejemplo, un paquete de aceitunas.

Aprender a identificar las diferencias será fundamental para vivir sin gluten y no padecer en el intento. Aunque signifique un cambio radical en la vida de una persona, la prioridad es mantener al paciente saludable, para que pueda seguir con su vida como lo venía haciendo.

Ser un experto en vivir sin gluten: de principiante a chef

Si estabas acostumbrado a comprar comida hecha o a comer afuera, quizás esos hábitos deban cambiar. No es que esté mal, pero debes priorizar tu salud, y nadie mejor que tú para saber qué le pones a tu comida.

Por lo tanto, deberás acostumbrarte a cocinar en tu casa, o a cocinarle a tu hijo, en el caso de que sea él el paciente con celiaquía. Te dejamos con algunos consejos muy buenos para que veas ¡qué fácil y rica puede ser una dieta sin gluten!

  • Conocer otros tipos de harinas: el mundo no se termina por dejar las harinas con gluten. De hecho, existen otras que permiten vivir sin gluten tranquilamente. Entre las más populares, y que se pueden conseguir en una dietética, se encuentran la harina de arroz, de quinoa, de soja, de yuca, de mandioca o de garbanzos. Sirven para cocinar todo tipo de platos y son igual de deliciosas.

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  • Apuntar a los alimentos naturales: al consumir frutas, verduras o carnes en su estado natural, no te expones ni te arriesgas, dado que no han pasado por ningún proceso artificial.
  • Seguir consumiendo las cosas que te gustan: en su versión sin gluten, todavía puedes seguir consumiendo postres o panificados de repostería. Por si quieres chequear alguna receta, aquí te dejamos algunas. ¡Disfrútalas!
  • Tratar de cocinar tú mismo tus alimentos: si tú mismo te encargas de tu comida, no tendrás dudas de cómo se realizó y te aseguras de tener una comida enteramente sin gluten.
  • Poner la creatividad a prueba: ¿por qué no empezar a probar nuevas recetas? Cuando de comidas sin gluten se trata, no hay límites. Todo será cuestión de experimentar y probar.
  • Tener cuidado también con las bebidas: como sabrás, bebidas como la cerveza están totalmente prohibidas para
  • un celíaco. Por ello, busca otras alternativas, como el vino u otros licores.
  • Cambia la madera por el plástico. Te preguntarás porqué. La madera es un material sumamente poroso, por lo que aun al lavarlo, le pueden quedar partículas de gluten que luego se le pegarán a los alimentos. Preferiblemente, usa recipientes y utensilios de plástico.
  • Memorizar todos los códigos de conservantes y aditivos bajo los cuales se esconde el gluten. Aunque muchos alimentos no especifiquen que usan trigo o algún derivado en su composición, muchos de esos conservantes contiene gluten.

¿Productos no alimenticios sin gluten? Mitos y verdades

Hace poco se popularizó la venta de un champú que estaba realizado sin gluten. Y se disparó la polémica y la molestia por parte de comunidades de celíacos.

En este punto, por tanto, es importante ser certeros sobre los estudios médicos sobre el contacto con productos con gluten. Vivir sin gluten implicar que la persona no puede ingerir nada con esta proteína, es decir, debe sacarla de su dieta.

Pero no existe problema alguno, al menos probado médicamente, con el contacto. Por lo tanto, el hecho de que existe un champú o cremas sin gluten, no significa, al menos para los celíacos,  un problema para su salud.

Un producto no alimenticio con gluten no va a producir ningún tipo de reacción en un paciente celíaco. Puede, por ejemplo, usar sin problema alguno, cremas que tengan avena o trigo.

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Solo debería suspender su uso si se ve algún tipo de reacción alérgica, aunque no sería una sintomatología típica de la celiaquía.

Vivir sin gluten significará un cambio en tu vida o en la vida de tus hijos. Pero eso no quiere decir que vayas a pasarlo mal el resto de tu vida. Todavía quedan muchas comidas ricas para hacer, muchas cosas para seguir aprendiendo, y, sobre todo, mucho por vivir.

Además, con los avances de la ciencia médica y de la sociedad  en general, los celíacos tienen cada vez más espacios en donde se respeta su alimentación.

Será importante concientizar a todo el entorno sobre la importancia de respetar lo que es vivir sin gluten. Solo de esa manera se irá construyendo un mundo en donde los celíacos también puedan vivir como cualquier otra persona, pudiendo salir a un restaurante, o pudiendo tener un lugar diferencial en los supermercados,  y evitar cualquier tipo de confusión que les terminará generando un malestar.

¡Animo, que ser celíaco, es sólo un parte de tu vida!

 

Referencias:

 

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